Mi experiencia en el TDS 2014 por Aldo Leschorn : 2da Parte

Publicado el 07 de febrero, 2014 en Sin categoría
Foto Cortesia de PlanetBike

Sábado 25 de Enero (Segunda Etapa):
Me levanto de buen semblante pues había dormido bien y
acuerdo con Karim desayunar a las 7:00am, tratamos de convencer a David pero no
quiso comer nada, algo arriesgado con esas lomas que teníamos por delante. Por
lo menos hoy sé a qué atenerme ya que conozco la ruta y me gusta por las
temperaturas que se sienten y las vistas insuperables; nos tomamos las fotos de
rigor y salimos puntualmente del Parque Central de Constanza a las 9:30am como
estaba planificado.
Salimos por asfalto del pueblo, pasamos parte del
valle sembrado y comienza el escalamiento en La Colonia Japonesa; el día estaba
radiante y todo pintaba una travesía sin mayores inconvenientes. Luego de los
primeros repechos, bajamos al río y vemos que el puente peatonal lo están
convirtiendo en vehicular y no nos queda más remedio que mojar las bicicletas
y, con suerte, tratar que los pies no se empapen, por suerte el nivel de agua
está bajo y cruzamos sin problemas.
Al llegar al plano de las zanahorias, me digo que ya
viene la salsa, me uno a David y Karim y arrancamos con las fuertes pendientes;
a los pocos metros de ascenso se escucha un “crack” de transmisión en la bici
de David y resulta que su cassette trasero literalmente se abrió en 2 mitades. Nos
paramos a resolver, se trató de cambiar el aro pero no cuadraba y finalmente
tuvo que montarse en otra bici que traía pero que nunca había montado; seguimos
escalando hacia las entrañas de la Cordillera Central.

Foto Cortesia de PlanetBike
Me sentía muy bien hoy y pedaleaba a muy buen ritmo
hacia la Puerta del Parque; en una siento un motor de jeepeta grande detrás de
mí y pienso que es Franklin que me va a pasar, me muevo a la derecha y para mi
sorpresa me pasa un ciclista a tremenda cadencia por el lado, era Lucas Gaitán
el colombiano aplatanado líder de los TRIMASTERS y buen amigo que vino a esta
etapa con otros tri-atletas y subía como jalón del diablo; nos saludamos y le
pongo más a mi pedaleo para no dejarme echar polvo.
Llegamos a la puerta del Parque y allí nos esperaba un
oasis pues era también la salida de la crono de ese día; allí me encontré con
todos los tri-atletas amigos e intercambiamos saludos. El ambiente era de
alegría y camaradería; muchos decidieron devolverse de ese punto para Constanza
y nosotros seguimos la ruta ascendente para aprovechar la fresca temperatura y
que el sol no nos maltratara mucho.
Desde la puerta del parque las pendientes se moderan
un poco hasta llegar a la entrada a Villa Pajón, luego viene un largo repecho
con fuerte pendiente, unos tramos variados y finalmente una buena bajada que
termina en el cruce de Alto Bandera donde estaba la meta de la crono-escalada;
allí hacemos otra parada para comer algo con más calma y ver llegar a los
competidores. Me sentía súper bien con esta combinación de excelente ruta y
mejor compañía de amigos que comparten esta pasión del MTB.
Salimos de Alto Bandera y la próxima parada
reglamentaria que nos espera son las archi-famosas Pirámides, donde no faltarán
las fotos con ellas de fondo como si fuéramos en peregrinación a La Meca pero
en este caso del ciclismo de montaña. Así resulta y casi todo el que coincidió
con Karim Mella en ese punto se quiso tomar una pic con él…claro, era el gurú
de la montaña en persona!
Ya con el cuerpo frío iniciamos el descenso hacia La
Horma, esta es una bajada de altos quilates donde el cuerpo sufre de la tensión
que implica descender a alta velocidad, cuidarse de los derrapamientos y evitar
que un vehículo que venga subiendo se meta en tu camino; por cierto, ese día se
celebraba un Rally donde andaban todos los 4×4, buggies y motores enduro del
país…que pela cogimos!
En un momento del descenso sentía sed, ganas de
ingerir glucosa y mucho dolor en la nuca por mantenerme en posición de bajada y
tener que mirar hacia delante tanto rato, entonces decidí pararme en un colmado
donde vi a una mujer a la que secaban el pelo con blower y me dije: “aquí hay
luz y las bebidas deben estar bien frías”; efectivamente, pedí una malta que
supo a gloria, la tomé y descansé un poco.
Continué mi descenso en solitario y, antes de llegar
al puente de La Horma, veo de improviso a Karim parado en la casa de unos
campesinos, freno de golpe y también me detengo a ver qué sucede; era que se
había pinchado, por suerte de la goma trasera, en plena bajada. La goma se
había rajado lateralmente y el stan ya no sellaba por lo que hubo que recurrir
a ponerle un tubo; se gastaron 2 cilindritos de CO2 tratando de llenar la goma
y al final hubo que recurrir al llenado con bomba manual.
Salimos de nuevo y llegamos al puente, ya sabía yo lo
que venía: subidas y más subidas hasta llegar a Las Malaguetas, así que el
cuerpo hubo de calentarse de nuevo para vencer esas lomas que quedaban. Ya el
desgaste físico por el pedaleo y la falta de comida sólida venía cobrando, en
una Moretica se nos acerca y pide si tenemos algo de comida, Karim dice que
agotó todas sus reservas y yo me registro los bolsillos encontrando una funda
abierta de gomitas energéticas, se la paso y le entra con todo…ya teníamos
cerca de 6 horas de haber salido de Constanza.
Al llegar al puente curvo en Las Malaguetas me digo:
“queda sólo 1 repecho largo y luego todo es bajada hasta San José de Ocoa” así
que le doy con todo lo que tengo y veo el cielo abierto cuando comienzo a bajar
y el pueblo asoma a lo lejos, luego de un rato bajando que, aunque sea en
descenso te estropea como lo que más, llego al asfalto y monto mi plato casabe
para comerme esos kilómetros rápido. Alcanzo a varios que no veía hacía rato,
cruzamos el nuevo puente sobre el Río Ocoa y llegamos al repecho de entrada al
pueblo, el que te requinta el cuerpo para despedir con honores esa etapa.
En ese momento cuasi desesperante de querer coronar
ese último repecho asfaltado, veo que de frente a mí viene corriendo a pié el
amigo Lucas Gaitán que había llegado antes a Ocoa, se puso unos tennis y se fue
a entrenar como buen tri-atleta;  me
saluda con un aire de liviandad único diciendo: “Aldo, dále!”…dígame usted!
Finalmente entramos al pueblo, y no bien recuperamos
el aliento, como buenos ciclistas lo que pensamos es en LAVAR y preparar
nuestras bicis para la 3ra y última etapa de mañana, de la que no conozco nada
pero de la que me han contado cosas no muy agradables. El Maniático y Moretica
nos ayudan con esta labor de preparación y nos concentramos en buscar algo
urgente que comer y ocupar nuestras habitaciones de Hotel en pleno centro del
pueblo.

En la tardecita recibo por mi teléfono el siguiente
mensaje de Diego Teruel: “La última etapa es la más difícil, pues tienes 2 días
sufriendo, en Ocoa no se duerme bien por el cansancio y la ruta es de temer por
sus fuertes pendientes y largos repechos”; imagínense el ánimo, ánimo, ánimo que me insufló este mensaje…ya
veremos mañana!
Monte y Culebra Escrito por:

Monte y Culebra