Mi experiencia en el TDS 2014 por Aldo Leschorn : Ultima Parte

Publicado el 09 de febrero, 2014 en Sin categoría

Domingo 26 de Enero (3ra. y Ultima
Etapa)
:

Efectivamente, la noche fue muy larga y de poco o casi
nada dormir; ya David nos había convocado a salir a más tardar a las 8:00am
pues ya las temperaturas no iban a ser tan agradables como los 2 primeros días
y ya el sol había demostrado que no estaba jugando al acercarse al mediodía.
Comenzamos a pedalear a eso de las 8:30am pues la jeepeta había amanecido con
la batería descargada; tomamos rumbo de nuevo hacia el nuevo puente para
inmediatamente doblar a la derecha por carretera asfaltada.
Comienza la escalada y me voy adaptando mejor de lo
que esperaba al esfuerzo de hoy, tanto así que adelanto bastante y esto luego
David me lo echaría en cara por no administrarme mejor al inicio de la ruta (le
di la razón); pasan varios kilómetros de escalada y se termina el asfalto, lo
que veo por delante no es bonito: una loma que inicia en tierra y surcos, con
pendiente tipo pared y a la que no se le ve el fin. La meta que me tracé fue
llegar de corrido (15 K) hasta el sitio que le dicen La Gallera (no vi tal cosa
nunca) y pensaba que con plato del medio y primera lograría tal propósito sin
mayores problemas.
Luego de un rato escalando, cometo el error de
preguntarle a unos moradores que donde quedaba la tal Gallera y me dicen que
“uy, falta mucho!”, entonces comienzo a notar que mis piernas, aunque todavía fuertes,
ya tenían mucho kilometraje y lomas encima, por lo que el pedaleo se me hacía
más difícil con esta transmisión 3 x 10, así que hube de recurrir al platico
para poder seguir escalando esos duros repechos; a partir de ese momento el
platico se convirtió en mi mejor aliado y me di cuenta que está ahí para darle
uso cuando andas con este tipo de transmisión y te enfrentas a lomas
endiabladas como estas.


Finalmente, y luego de muchos pedales, llego a un
plano de coronación donde hay una escuela pública y pregunto de nuevo por La
Gallera, me dicen: “es aquí”, me detengo a ingerir un gel que llevaba y a
esperar a David y Karim para bajar juntos pues de allí en adelante era un
descenso hasta la Presa de Jiguey; aprovechamos para rellenar los termos y
tomar bebidas frías (que bendición el apoyo!). Nos ponemos los jackets ligeros
ya que estaba fresco y en la bajada sentiríamos mucho frío al estar empapados
de sudor.
Todo este camino era nuevo ante mis ojos y trataba de
ver lo más que pudiera de los paisajes increíbles que se presentaban cada metro
que descendíamos; en un momento pude avistar el lago del embalse de la presa
con un color y tonalidad impresionantes en medio de esa “olla” rodeada de
intenso verde forestal. Comencé a ver estructuras de concreto armado y pensé
que ya me acercaba a la presa, así resultó ser y de pronto me vi pedaleando
sobre la mole de cemento que retenía tanta agua acumulada.
Esta presa de Jiguey es otro sitio de peregrinación
del MTB dominicano, así que nos paramos a tomar fotos, a comer algo, tomar
líquidos y energéticos pues según David, que era el único que conocía esta
ruta, lo que venía nos iba a dar y no consejos. Aprovecho el descanso para
mirar la presa con ojos de ingeniero: los cortes, la protección de taludes, los
anclajes, la forma de los vertederos, la terminación gris del hormigón visto,
imagino la tubería de presión que corre aguas abajo para turbinar esas aguas en
el otro extremo con varios metros de desnivel, etc…hasta que me saca David de
mis observaciones: “vámonos!” dice.
La corona de la presa es lo que se llama un punto
muerto, por sus extremos llegas a ella bajando y sales de ella subiendo, y que
subidas! Por suerte, hacía poco acababan de pavimentar más de 1.50K con
concreto rallado para aumentar la tracción y evitar los deslizamientos de vehículos,
así que esto ayudó bastante a subir esta etapa sin mayores contratiempos.
Seguimos ascendiendo sin pausa por la carretera de tierra , de nuevo pongo mi
4×4 en Low  y me despego del grupo, luego
de unos 3K de subida veo a lo lejos un ciclista que se acerca en vía contraria
y pienso que era de los que habían dicho que nos iban a acompañar en la llegada
a la meta; se trataba, nada más y nada menos que del conocido Orlando Ramírez
(Danny), nos paramos a saludarnos y yo contento pues sentía que el final de
éste “sufrimiento” se acercaba!
Llegaron David y Karim y ahora los 4 seguimos
ascendiendo hasta finalmente alcanzar otro punto emblemático, Los Mineros,
donde nos paramos en un colmado a tomar y comer para recargar energías pues aún
faltaba bastante. La pausa del colmado me sirvió para seguir intercambiando con
3 personas de diferentes historiales, unidos por una pasión común, pero
sumamente valiosos por su accionar, experiencia y desprendimiento.
Recogimos los bates y seguimos bajo un sol ardiente
nuestro recorrido, esta vez en bajada hasta alcanzar el pueblo de Los Cacaos,
una breve parada con Danny en espera de los otros compañeros y al llegar David
me dice: “ya lo que queda es en asfalto”, así que arranco pensando, como
ingeniero de nuevo, que donde hay asfalto las pendientes no deben ser muy
fuertes;  mala mía, pues inmediatamente
salimos de Los Cacaos (donde está el arco de bienvenida o despedida) se
endiablan los repechos.
A partir de este pueblo, fue poner la mente en
automático pues el cansancio seguía haciendo estragos al acumularse durante 2½
días en lomas y darle para arriba sin miramientos. Ya mi situación había
cambiado, de andar adelante casi siempre pasé a retrasarme con relación al
grupo y más tarde es que David me dice que fue que comencé con muchos bríos y
ahora me lo estaban cobrando! 
Seguimos la fuerte escalada y alcanzo a ver un repecho
interminable, Franklin ahora venía detrás de mí pues estaba en la retaguardia,
agacho mi cabeza para darle a eso y no ver lo que faltaba; en un momento de
golpe e improviso me encuentro con un camión Daihatsu estacionado en el paseo y
estuve a punto de chocar con él, me dio tiempo a hacer un viraje brusco a la
izquierda para evadirlo y por suerte la jeepeta de David me venía escoltando
detrás. A partir de ahí me dije que no quitaría la vista del camino…ufff!
Finalmente llegamos a Los Guineos y David dice que
faltan unos cuantos repechos más para llegar a La Colonia, punto desde donde
todo será descenso hasta Cambita; me siento cansado pero esta información me da
un poco de fuerza, llegamos a un recodo de 180 grados y allí me sale el demonio
disfrazado de “último” repecho, tiro la toalla y me paro recostado contra una
vieja camioneta abandonada, le pregunto a Franklin si hay un Gatorade, me lo
pasa y le digo que siga que yo los alcanzo. Me tomé esa bebida con calma y
sentí alivio, repuse energía y seguí pedaleando sin parar hasta llegar a ver la
maravillosa vista de unas antenas que conocía: La Colonia!
Ya sí que me sentía eufórico pues este asunto lo tenía
dominado, a partir de La Colonia todo fue diversión, bajamos hasta Cambita y
luego de pasarla nos detuvimos (recuerden que las bajadas largas cansan
también) a tomar líquidos, me preparé un aminoácido ya que no lo había hecho
hoy y Danny solo atinó a decir: “con lo que se ha tomado Aldo le da para llegar
a Higuey!”.
David decide desviarnos por Los Toros para evadir lo
más posible la 6 de Noviembre, y entonces me digo que haríamos un poco de lo
que faltó en el viaje: trillos enlodados. Efectivamente, antes de cruzar el
lecho seco del río (da pena eso) había un tramo con charcos y lodos para que
nuestras bicis y zapatillas se acordaran que andábamos con el diseñador del
SURVIVOR.
Salimos a la 6 de Noviembre por el cruce de San
Cristóbal y hacemos un trencito con David a la cabeza quien pone ritmo rutero,
y yo comienzo a pensar en todo lo que hemos vivido estos 3 días:  lomas, repechos, arroyos, vistas increíbles,
pájaras, dolor, frío, mal dormir, etc., 
pero ya estamos en la recta final, la que te va a llevarte a la meta y
podio de los que perseveraron y lo lograron.
Llegamos al peaje y les digo que crucemos a la acera
del otro lado por las casetas de cobro para mayor seguridad, pero ya la
organización tenía un operativo montado para la llegada a Engombe y entramos
por la puerta trasera de la planta de GLP; subimos el repechito que tantas
veces en bajada compitiendo lo he hecho y finalmente llegamos a la meta. Tina de
Poueriet solo atina a decirle a David: “siempre sales en
la primera foto que tomo!”

LLEGAMOS!!!

Monte y Culebra Escrito por:

Monte y Culebra